
Bogotá, 3 de febrero de 2026 — El pago de cesantías, obligación laboral que deben cumplir las empresas en Colombia a más tardar el 14 de febrero, se convierte cada año en un desafío financiero, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Este desembolso, equivalente a un mes de salario por cada año trabajado, coincide con otros compromisos como impuestos y ajustes presupuestales, generando presión sobre el flujo de caja.
De acuerdo con cifras del DANE, cerca del 59 % de las mipymes se financian con recursos propios, lo que hace que una mala planeación de este pago afecte directamente su liquidez y operación.
No dejar pago para última hora
En este contexto, la compañía de financiamiento IRIS, vigilada por la Superintendencia Financiera, advierte que uno de los errores más comunes es tratar las cesantías como un trámite de último momento. “Las cesantías no son un gasto inesperado, pero sí un pago que muchas empresas subestiman en su impacto sobre la caja”, señaló Alejandro Verswyvel Gutiérrez, presidente de IRIS.
La entidad, que acompaña a más de 3.000 empresas en el país, recomienda separar recursos destinados a obligaciones laborales y utilizar herramientas que permitan trazabilidad y control del efectivo. Su cuenta empresarial facilita centralizar movimientos, ordenar pagos y anticipar obligaciones como las cesantías, reduciendo tensiones financieras.
Más allá del cumplimiento normativo, contar con instrumentos de gestión financiera profesionalizados permite a las empresas mejorar la visibilidad de su operación, planear con anticipación y garantizar el pago oportuno de las cesantías sin afectar la continuidad del negocio.
