
Bogotá, febrero 5 de 2026. El fuerte incremento del salario mínimo decretado para 2026 se convirtió en uno de los principales factores que explican el repunte de la inflación en Colombia y el reciente endurecimiento de la política monetaria, según el Informe de Política Monetaria presentado por el Banco de la República en enero de 2026.
De acuerdo con el equipo técnico del Emisor, la inflación cerró 2025 en 5,1 %, por encima de la meta del 3 %, y se proyecta que aumente hasta 6,3 % al finalizar 2026, antes de iniciar una senda descendente hacia 3,7 % en 2027. Este comportamiento responde, en buena medida, a las presiones de costos derivadas del aumento del salario mínimo en 23,2 %, muy por encima de la inflación y de la productividad laboral.
Un choque inflacionario de gran magnitud
El Banco de la República advierte que el impacto del salario mínimo sobre los precios es particularmente alto por dos razones: su magnitud real y su peso dentro del mercado laboral. En Colombia, el salario mínimo representa cerca del 64 % del ingreso laboral promedio y cerca del 47 % del empleo asalariado formal, lo que amplifica su transmisión hacia los costos de producción de las empresas.
Este aumento salarial ha elevado los precios de bienes y servicios intensivos en mano de obra, como transporte, educación regulada, arriendos, alimentos procesados y algunos servicios públicos. Además, ha impulsado una mayor indexación de precios, lo que incrementa la persistencia inflacionaria.
Como resultado, las expectativas de inflación de analistas, empresarios y mercados financieros se desanclaron de la meta del 3 % y superan actualmente el 6 % a un año, lo que representa un riesgo adicional para la estabilidad de precios.
Respuesta del Banco de la República: alza en la tasa de interés
Ante este escenario, la Junta Directiva del Banco de la República decidió en enero aumentar en 100 puntos básicos la tasa de interés de política monetaria, llevándola al 10,25 %. El objetivo es frenar los excesos de demanda, reanclar las expectativas de inflación y asegurar que los precios retomen una trayectoria descendente hacia la meta.
El informe señala que, sin este ajuste, la postura monetaria habría pasado a ser cercana a neutral, lo que no sería compatible con una inflación en ascenso y una economía operando por encima de su capacidad productiva.
El pronóstico del equipo técnico indica que la tasa de interés podría ubicarse cerca del 11,25 % hacia finales de 2026, antes de iniciar un ciclo gradual de reducción en 2027, condicionado a la evolución de la inflación y de la actividad económica.
Impacto sobre el crecimiento económico
Si bien el aumento del salario mínimo impulsa el consumo en el corto plazo, el Banco advierte que, en el mediano plazo, puede reducir el crecimiento económico por el encarecimiento de los costos laborales. Para 2026 se proyecta un crecimiento de 2,6%, inferior al de 2025, y de 1,6 % en 2027, en un contexto de ajuste monetario y menor dinamismo de la demanda interna.
El Emisor subraya que la política monetaria no enfrenta un dilema entre inflación y crecimiento: la prioridad es controlar el alza de precios para preservar el poder adquisitivo de los hogares y la estabilidad macroeconómica.
Riesgos al alza
Entre los principales riesgos identificados se encuentran una mayor persistencia inflacionaria, nuevas presiones derivadas del salario mínimo, incrementos en precios regulados y un deterioro de las condiciones financieras externas.
En este contexto, el Banco de la República reiteró su compromiso con su mandato constitucional de llevar la inflación a la meta del 3 % y garantizar el máximo nivel sostenible de empleo y producción.
