
Medellín, febrero 24 de 2026. El informe de la Mesa del Empleo de Antioquia, integrado por entidades como Proantioquia, la Cámara de Comercio de Medellín y la Universidad EAFIT, presenta un balance agridulce sobre el mercado laboral.
Si bien el departamento muestra un desempeño superior al promedio nacional, la brecha entre el empleo formal e informal se agudiza en las subregiones.
Crecimiento impulsado por grandes y microempresas
Durante 2025, Antioquia alcanzó un hito al superar los 3,3 millones de personas ocupadas. El dinamismo ha sido tal que casi una quinta parte de los nuevos puestos de trabajo en Colombia se crearon en territorio antioqueño.
No obstante, la estructura empresarial que sostiene este empleo está polarizada: el 80% de la ocupación se concentra en las microempresas (57%) y las grandes empresas (22%), mientras que las pymes han perdido terreno en la generación de vacantes.
La brecha de ingresos: el peso de la informalidad
El estudio destaca una disparidad preocupante en los ingresos laborales de los antioqueños:
- Diferencia salarial: Un trabajador formal gana, en promedio, $945.000 adicionales frente a un trabajador informal.
- Debajo del mínimo: El ingreso promedio del sector informal se situó $156.000 por debajo del salario mínimo legal vigente.
- Regiones vs. Metrópoli: En el Valle de Aburrá predomina la creación de empleo con contrato (dependiente), pero en las demás subregiones el crecimiento es jalonado por el trabajo por cuenta propia.
El limitado impacto del aumento del Salario Mínimo
Uno de los hallazgos más relevantes para 2026 es el alcance real del salario mínimo. De los 3,13 millones de trabajadores (dependientes y cuenta propia), solo el 14,7% se beneficia directamente del incremento decretado por el Gobierno.
Este beneficio se concentra principalmente en empleados de grandes empresas (38,3%), mientras que los trabajadores por cuenta propia —que representan el 35% del empleo total— no perciben este ajuste en sus ingresos mensuales.
Cambio en la estructura productiva
Entre 2018 y 2025, el departamento ha experimentado una transición sectorial. La manufactura ha ganado un peso significativo en la generación de empleo en diversas subregiones, desplazando actividades tradicionales y sugiriendo una tecnificación de la mano de obra regional.
