
Bogotá, marzo 4 de 2026. El panorama energético de Colombia presenta hoy una paradoja: mientras el país disfruta de un alivio gracias a las lluvias, los expertos advierten que las bases de nuestra seguridad energética están bajo una presión sin precedentes.
La combinación de retrasos en infraestructura, conflictos sociales y señales regulatorias mixtas ha puesto al país en una carrera contra el tiempo para evitar un racionamiento en 2027.
La fragilidad de la abundancia
Actualmente, los embalses se encuentran en niveles óptimos, superando el 90% de su capacidad.
Sin embargo, esta tranquilidad es estacional. Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), explica que “la capacidad de los embalses para guardar agua por mucho tiempo no es muy grande”.
En un escenario de sequía extrema el próximo año, el sistema no sería capaz de atender toda la demanda si los proyectos en construcción no entran a tiempo. Antioquia sigue siendo el pilar del sistema, concentrando más del 45% de la capacidad de generación del país.
En este sentido, la entrada de las turbinas restantes del proyecto Ituango es vital para el equilibrio nacional entre 2027 y 2028
Los cuellos de botella: Comunidades e Infraestructura
El director del Clúster Energía Sostenible, Jaime Arenas, señala que el país vive un “apagón técnico” debido a la estrechez en la red de transmisión.
Los proyectos enfrentan barreras sociales críticas; por ejemplo, el trazado de líneas de transmisión en la Guajira se ha visto obstaculizado por negociaciones interminables. “Cada kilómetro es una comunidad nueva que quiere nuevas reivindicaciones”, afirma Arenas, destacando que el proyecto Colectora ha tenido que realizar más de 240 consultas previas.
Esta situación impide que la energía generada por paneles solares o parques eólicos en el norte del país llegue a los centros de consumo masivo.
Inversión y Regulación: Las reglas del juego
Para que el sistema sea resiliente, los expertos coinciden en que se deben dar garantías claras a los inversionistas. Según el exministro González, un inversionista necesita dos condiciones fundamentales:
- Recuperar costos eficientes: Certeza de que la inversión será rentable
- Gestión de riesgos externos: El Estado debe asumir riesgos políticos y de orden público, mientras el privado se encarga de los riesgos financieros y de mercado
Además, existe preocupación por las señales regulatorias. González menciona que fijar precios máximos muy bajos para los generadores durante periodos de escasez puede ser contraproducente, ya que incentiva el uso acelerado del agua de los embalses, agravando el problema a largo plazo.
Conclusión: Una matriz diversificada
El sector hace un llamado a evitar la estigmatización de cualquier fuente de energía. Aunque la apuesta por las renovables es necesaria, la hidroelectricidad y el respaldo térmico siguen siendo fundamentales para la estabilidad del país.
