
Medellín, marzo 13 de 2026. El sector de las energías renovables en Colombia atraviesa un momento definitorio entre el avance técnico y la urgencia operativa.
Según Alexandra Hernández, presidenta de Ser Colombia, aunque el país cerrará este año con una capacidad superior a los 4.200 MW de energía renovable, esta cifra representa apenas la mitad del camino necesario para garantizar la seguridad energética nacional a mediano plazo.
Balance y metas: El hito de los 4.200 MW
La entrada en operación de nuevos proyectos permitirá alcanzar una cifra equivalente al consumo diario de una población de 10 millones de personas, similar a la de Bogotá. Desde el punto de vista ambiental, este avance equivale a retirar de circulación 265.000 vehículos de combustión interna, reduciendo significativamente las emisiones de CO2.
Sin embargo, Hernández advierte que la oferta actual es insuficiente frente a una demanda que crece tres veces más rápido que la generación.
El riesgo del apagón: Una preocupación ciudadana
La brecha entre consumo y oferta sitúa al país en un escenario de vulnerabilidad. De no acelerarse la entrada de los proyectos que actualmente están “en fila”, Colombia enfrentará restricciones importantes para atender el consumo de los hogares hacia el año 2028.
Esta preocupación es compartida por la ciudadanía. Según una encuesta masiva citada por la dirigente gremial:
- El 96% de los colombianos desea que las renovables sean la base del sistema energético.
- 9 de cada 10 colombianos teme la ocurrencia de un apagón.
- El 85% considera que la consolidación de estas energías es una responsabilidad colectiva.
Subastas y financiamiento: Las llaves del crecimiento
Para mitigar el riesgo de desabastecimiento, el Gobierno ha anunciado mecanismos clave como la subasta de cargo por confiabilidad programada para mayo, así como una subasta adicional de contratos de largo plazo. Estos instrumentos son vitales para brindar confianza a la banca y facilitar el cierre financiero de los proyectos, permitiendo que las construcciones inicien formalmente.
Cuellos de botella y el llamado a la “Sincronización”
A pesar del potencial, persisten obstáculos críticos. El principal cuello de botella radica en la dilatación de los trámites y permisos, donde intervienen más de 10 tipos de entidades, incluyendo corporaciones autónomas, alcaldías y la ANI.
Hernández enfatiza que la solución no es solo normativa, sino de gestión: “Necesitamos ponernos la camiseta para que las energías renovables entren al país con una suerte de decisiones desde el punto de vista normativo, pero sobre todo de trabajar con todas las autoridades nacionales y regionales”.
Asimismo, señaló que temas como el acceso a conexiones, el almacenamiento y la implementación de incentivos tributarios deben ser prioritarios para hacer viables las inversiones en los 19 departamentos donde se prevé el desarrollo de estos proyectos.
