
Bogotá, enero 15 de 2026. La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) expresó su preocupación frente al borrador de decreto del Ministerio de Vivienda que plantea fijar el precio de la Vivienda de Interés Social (VIS) exclusivamente en pesos colombianos y prohibir su referencia al salario mínimo desde las etapas iniciales de comercialización.
El gremio considera que esta medida introduce un control artificial de precios, desconoce el marco legal vigente y genera incertidumbre jurídica para los proyectos en curso.
Costos variables en vivienda
Según Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de Camacol, “el proyecto de decreto genera serias dudas sobre las facultades legales del Ejecutivo para intervenir de manera directa el mercado de vivienda y altera reglas clave que dan viabilidad a los proyectos VIS”.
Camacol recordó que la vivienda no es un bien de consumo inmediato, sino un proceso que puede tardar entre 4 y 5 años, en el cual inciden variaciones en costos, materiales, tasas de interés y regulaciones. Por ello, la posibilidad de pactar precios en salarios mínimos ha sido un mecanismo contractual utilizado para mitigar riesgos inflacionarios y garantizar sostenibilidad en los proyectos.
Alza del mínimo impactará construcción
El gremio advirtió que modificar las condiciones de fijación del precio desde la etapa de preventa afectaría el acceso de los hogares a subsidios, créditos preferenciales y demás instrumentos de política pública que dependen del valor de la vivienda al momento de la escrituración.
Además, recordó que el incremento del 23% en el salario mínimo para 2026 impactará directamente los costos de construcción, que podrían aumentar entre 10% y 15%, en un sector donde el 90% de las empresas son mipymes.
Finalmente, Camacol hizo un llamado al Gobierno para que la discusión se adelante desde un análisis técnico responsable y no desde la descalificación política. El gremio reiteró su compromiso con ampliar el acceso a la vivienda formal y digna, generar empleo y mantener la estabilidad del sector constructor, aun en un entorno de alta incertidumbre económica y regulatoria.
