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Gremios empresariales alertan por efectos de la apreciación del peso en exportaciones y empleo

Bogotá, enero 15 de 2026. Doce gremios empresariales del país expresaron su preocupación por el impacto que la apreciación del peso colombiano está teniendo sobre la competitividad de las exportaciones y el aparato productivo nacional.

En el último año, la tasa de cambio se redujo cerca de $750 por dólar, equivalente a una apreciación del 17%. Este comportamiento, según los gremios, ha presionado los márgenes de las empresas exportadoras, desincentivado inversiones y puesto en riesgo el empleo formal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra que además enfrentan mayores costos laborales y fiscales.

Dólar barato afecta producción nacional

Los empresarios advirtieron que un peso fuerte abarata las importaciones y fomenta la sustitución de producción nacional por bienes externos, lo que amenaza la participación de la industria local y puede derivar en procesos de desinversión.

El comunicado señala que las recientes operaciones de financiamiento del Gobierno Nacional, tanto en el mercado local como internacional, han coincidido con la apreciación acelerada de la moneda. 

La entrada de capitales en pesos y la conversión de divisas para atender necesidades de caja han incrementado la oferta de dólares, presionando a la baja la tasa de cambio y afectando directamente la competitividad exportadora.

No a repatriación de inversiones de fondos

Los gremios también manifestaron inquietud frente a la discusión de un proyecto de decreto que obligaría a los fondos de pensiones a repatriar parte de sus inversiones en el exterior. De materializarse, esta medida aumentaría la oferta de divisas y profundizaría la presión sobre la tasa de cambio, con efectos negativos en las exportaciones, la producción transable y los rendimientos del ahorro de los colombianos.

Ante este panorama, los gremios firmantes —entre ellos ANDI, Fedecafé, Analdex, Asocolflores y Cotelco— hicieron un llamado al Gobierno para avanzar en una senda creíble de consolidación fiscal, priorizando eficiencia en el gasto y fortalecimiento del recaudo sin afectar la formalidad ni la competitividad. “El tipo de cambio debe ser un amortiguador de la economía, no un desincentivo estructural a la producción”, concluyeron.

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