
Bogotá, enero 15 de 2026. La Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), a través de su presidenta María Claudia Lacouture, presentó un análisis sobre los principales retos que marcarán la agenda económica del país en 2026.
El informe identifica 10 señales de alerta que van desde el crecimiento económico y el déficit fiscal, hasta el empleo, la inflación y la seguridad.
Según Lacouture, el crecimiento del PIB en 2025 fue de 2,8%, un resultado positivo pero insuficiente para cerrar brechas sociales y sostener empleo formal sin mayor inversión y productividad. En materia fiscal, el déficit proyectado del Gobierno Nacional Central alcanzó el 7,1% del PIB, lo que encarece la deuda y limita la capacidad de inversión social.
El recaudo tributario también preocupa: el aumento de costos y la persistente informalidad reducen los ingresos fiscales y los aportes a salud y pensión, lo que podría derivar en más déficit y ajustes dolorosos.
En inversión extranjera directa, el país registró US$9.160 millones a septiembre de 2025, cifra inferior a la del mismo periodo de 2024, reflejando un estancamiento por falta de reglas claras y estables.
Aumento del salario mínimo impactará a mipymes
En empleo, aunque la tasa de desempleo nacional se ubicó en 7% en noviembre de 2025, la alta informalidad —55% en el tercer trimestre— limita la calidad del trabajo y el bienestar. A esto se suma el incremento del salario mínimo en 23%, que eleva los costos laborales sin mejoras en productividad, lo que podría cerrar empresas y empujar más trabajadores a la informalidad.
La inflación cerró 2025 en 5,1%, lejos de la meta del 3%, manteniendo el crédito caro y restringiendo el acceso a financiamiento. El riesgo país también aumentó: las calificadoras S&P y Fitch bajaron la nota de Colombia a BB con perspectiva negativa, encareciendo la deuda y reduciendo la confianza de los inversionistas.
Finalmente, AmCham subrayó que la seguridad es un factor económico clave, pues afecta el turismo, la logística, la operación empresarial y la imagen del país.
Lacouture concluyó que “nada de esto es inevitable” y llamó a implementar una política económica coherente y responsable, basada en austeridad y priorización del gasto, un plan fiscal creíble, reglas estables para la inversión y el empleo formal, y una agenda de productividad y formalización. “Con disciplina, baja el riesgo y la economía vuelve a moverse”, puntualizó.
