
Bogotá, enero 22 de 2026. La Asociación Bancaria de Colombia, Asobancaria, presentó su más reciente informe sobre el panorama macrofinanciero del país en 2026, marcado por un entorno desafiante.
El documento advierte que la economía enfrentará presiones inflacionarias persistentes, una política monetaria contractiva y una situación fiscal frágil, factores que reducen el margen de maniobra del Gobierno y configuran un escenario más restrictivo que el de 2025.
En materia de crecimiento, se proyecta que el PIB avance 2,8% en 2026, con el consumo como principal motor, mientras que la inversión fija seguirá rezagada, limitando la capacidad productiva de largo plazo. Por sectores, comercio, entretenimiento y agropecuario muestran dinamismo, mientras que minería y construcción continúan en contracción.
La inflación, que cerró 2025 en 5,1%, podría escalar hasta 6,7% en 2026, impulsada por el fuerte incremento del salario mínimo —23%, el más alto en lo corrido del siglo XXI— y por mayores presiones de demanda interna. En respuesta, el Banco de la República se vería obligado a elevar su tasa de intervención hasta 11,25%, endureciendo la política monetaria para contener los precios.
El frente fiscal también preocupa: el déficit del Gobierno Nacional Central se mantendría en 6,2% del PIB, mientras la deuda pública alcanzaría 63 % del PIB, reflejando un espacio fiscal limitado y una senda de consolidación aún frágil.
En el sector externo, el déficit de cuenta corriente se ampliaría a 3% del PIB, con un deterioro del comercio exterior por la apreciación del peso y menores precios internacionales de productos clave como petróleo y carbón.
Las remesas, que ya superan los ingresos del café y se acercan a los del petróleo, seguirán siendo un amortiguador fundamental.
Por su parte, la banca colombiana mantiene una posición sólida en capital y liquidez, aunque se anticipa una expansión más moderada del crédito.
El Pacto por el Crédito, estrategia conjunta con el Gobierno, ya ha canalizado $198,6 billones hacia sectores estratégicos como manufactura, vivienda, agro, turismo y economía popular, con un énfasis en las MiPymes.
