
Cartagena, febrero 5 de 2026. El Banco de la República advirtió que el estancamiento de la inflación durante 2025 y el fuerte aumento del salario mínimo para 2026 deterioraron las expectativas de precios y obligaron a la Junta Directiva a mantener una postura monetaria restrictiva, pese al deseo generalizado de reducir las tasas de interés.
Durante su intervención en el Congreso de Tesorería de Asobancaria, un miembro de la Junta explicó que la decisión de no bajar las tasas responde al mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda y evitar una pérdida de credibilidad en la meta de inflación del 3 %.
“La inflación dejó de caer en 2025 y las expectativas aumentaron de forma significativa. Esto nos expone al riesgo de perder credibilidad, lo que obligó a tomar decisiones difíciles e impopulares, pero necesarias para la estabilidad económica”, señaló.
Tres factores frenaron la reducción de la inflación
El Banco identificó tres causas principales que explican el estancamiento del proceso de desinflación:
- Deterioro fiscal: El déficit primario del Gobierno Nacional habría alcanzado cerca del 3,2 % del PIB en 2025, muy por encima de lo previsto. Esto representó un impulso fiscal cercano a tres puntos del PIB entre 2023 y 2025, lo que presionó la demanda agregada y los precios.
- Fuerte crecimiento de la demanda interna: La demanda creció por encima del 4 % real durante cinco trimestres consecutivos, impulsando el empleo y reduciendo el desempleo a mínimos históricos cercanos al 8 %. Sin embargo, este crecimiento se tradujo en mayores importaciones y en presiones inflacionarias, al no poder ser absorbido completamente por la producción nacional.
- Aumento del salario mínimo: El incremento de 11 % en 2025 y, especialmente, el de 23,2 % decretado para 2026 generaron un choque inflacionario relevante. El Banco explicó que este aumento, muy superior a la inflación y a la productividad, elevó los costos laborales y aceleró la indexación de precios.
Salario mínimo disparó expectativas de inflación
El impacto del salario mínimo sobre las expectativas fue significativo. La proyección de inflación para finales de 2026 pasó de 4,1 % en diciembre a 6,3 % en enero, un aumento de 220 puntos básicos. La inflación básica proyectada subió 230 puntos básicos.
Asimismo, la expectativa de inflación para 2027 aumentó de 3,7 % a 4,8 %, lo que evidencia una pérdida de credibilidad en la meta del 3 %, que podría incumplirse por séptimo año consecutivo.
Este deterioro también se reflejó en el mercado de deuda pública: las tasas de los TES a cinco años subieron cerca de 200 puntos básicos durante 2025, encareciendo el financiamiento del Estado.
Posibles nuevas alzas de tasas
El Banco advirtió que el reciente aumento de la tasa de interés no es suficiente para compensar la caída de la tasa real causada por el alza en las expectativas de inflación. Por ello, no se descartan nuevos incrementos si las expectativas no se corrigen.
“La política monetaria debe seguir siendo contractiva para evitar que la inflación se consolide en niveles altos”, indicó la entidad.
Riesgos para la competitividad por revaluación y salario mínimo
El Emisor también alertó sobre los efectos combinados del aumento del salario mínimo y la apreciación del peso, que se ha fortalecido más de 12 % frente al dólar en el último año. En términos de dólares, el salario mínimo aumentó más de 38 %, lo que afecta la competitividad de sectores intensivos en mano de obra como floricultura y call centers.
El Banco reiteró que no intervendrá en el mercado cambiario, al considerar que estas operaciones son poco efectivas y pueden entrar en conflicto con la política antiinflacionaria.
Compromiso con la estabilidad
La entidad concluyó que, aunque las decisiones son impopulares en el corto plazo, son necesarias para proteger a los hogares más vulnerables, que son los más afectados por la inflación.
“El compromiso es preservar el poder adquisitivo de la moneda y garantizar un crecimiento sostenible en el mediano plazo”, enfatizó.
