
Bogotá, enero 21 de 2026. El mercado de capitales colombiano cerró 2025 con señales de recuperación en renta fija, renta variable y derivados, pero continúa siendo un mercado pequeño y poco profundo frente a estándares internacionales, en un contexto marcado por bajo ahorro interno, inversión limitada y una profundización financiera insuficiente.
Así lo señaló el superintendente financiero, César Ferrari, al presentar el balance del mercado y los principales desafíos estructurales que enfrenta el país para consolidar una fuente sólida de financiación para empresas, proyectos y emprendimientos.
Bajo ahorro y débil inversión
Uno de los principales problemas identificados es la caída sostenida del ahorro nacional. Según cifras del DANE citadas por la SuperFinanciera, el ahorro como porcentaje del PIB pasó de 18,6% en 2005 a apenas 8,1% en el tercer trimestre de 2025.
En paralelo, la inversión también se redujo. La formación bruta de capital cayó de 23,8% del PIB en 2015 a 20,1% en 2025, lo que limita la capacidad de crecimiento de la economía y aumenta la dependencia del ahorro externo.
Este fenómeno se da en un contexto de alto consumo: el gasto de los hogares representa más del 76% del PIB, mientras que la demanda interna supera el 112%, reflejando un modelo económico con poca capacidad de generar ahorro doméstico.
Un mercado poco profundo frente al mundo
El diagnóstico es contundente. En 2025, las acciones transadas en Colombia representaron apenas 1,8% del PIB, una cifra muy inferior a la de economías como Estados Unidos (146%), Japón (183%) o China (186%).
La capitalización bursátil equivale a 17,3% del PIB y el crédito al sector privado alcanza 39,5%, niveles que confirman una profundización financiera limitada.
Entre los factores que explican esta situación están la concentración bancaria, el bajo número de emisores de acciones, la escasa diversificación sectorial, los altos costos de emisión y el reducido volumen de negociación.
Barreras para la inversión
El informe identifica múltiples obstáculos que dificultan la llegada de capitales al mercado colombiano. Entre ellos:
- Regulaciones heterogéneas para vehículos de inversión similares.
- Barreras de entrada y salida para inversionistas extranjeros.
- Restricciones para cuentas en moneda extranjera.
- Escaso desarrollo del mercado de garantías.
- Baja participación del inversionista minorista.
- Información disponible casi exclusivamente en español.
Estas fricciones reducen el atractivo del mercado y limitan su capacidad de crecer en profundidad y liquidez.
Buen desempeño en renta fija y renta variable
Pese a los problemas estructurales, 2025 dejó resultados positivos en varios segmentos.
En renta fija, el volumen promedio diario en el mercado de deuda soberana creció 28% frente a 2024, las operaciones simultáneas con TES aumentaron 35% y el mercado de deuda corporativa avanzó 37%.
La colocación primaria de CDT alcanzó $65 billones, con una fuerte preferencia por plazos cortos, aunque un 18% se emitió a más de 10 años.
En renta variable, los volúmenes negociados regresaron a niveles de 2020, con crecimientos de 64% en el mercado local y 113% en el Mercado Global Colombiano. El índice MSCI Colcap subió 20,9% en precio y el número de inversionistas creció 5,2%.
En derivados, el volumen promedio diario aumentó 7% en el primer semestre, con alzas destacadas en futuros de acciones y de tasa de cambio.
Agenda de reformas
Para cerrar las brechas, la Superintendencia y el Ministerio de Hacienda impulsan una agenda regulatoria que incluye mecanismos de liquidez, simplificación de prospectos, vehículos alternativos de financiación para pymes, modernización de las ofertas públicas de adquisición y definición legal de activos digitales.
Entre las metas de corto y mediano plazo están reducir los tiempos de liquidación de T+2 a T+1, explorar pagos con tecnologías digitales, ampliar la base de inversionistas y fortalecer la infraestructura tecnológica del mercado.
Un reto estratégico para el crecimiento
El mensaje de la autoridad financiera es claro: sin un mercado de capitales profundo, líquido y diversificado, Colombia seguirá dependiendo del crédito bancario y del ahorro externo para financiar su desarrollo.
La recuperación de 2025 es una señal positiva, pero insuficiente. El desafío para los próximos años será activar el ahorro, atraer más emisores, ampliar la base de inversionistas y consolidar un ecosistema de financiación capaz de sostener el crecimiento económico de largo plazo.
