Bogotá, enero de 2026. Cada comienzo de año trae consigo la intención de mejorar la relación con el dinero. Sin embargo, muchos propósitos financieros fracasan porque se plantean desde el ideal y no desde la realidad cotidiana.
En 2026, los objetivos que sí se cumplen son aquellos que combinan orden, flexibilidad y una visión más amplia de cómo se construye la estabilidad financiera.

Las 5 tendencias
Expertos en comportamiento del consumidor señalan que los propósitos más sostenibles no se basan en restricciones extremas, sino en decisiones progresivas que se pueden mantener en el tiempo. Entre ellos, destacan 5 tendencias:
• Mayor control del gasto diario: más que dejar de comprar, las personas buscan entender en qué se va su dinero, identificar gastos invisibles y priorizar aquello que aporta valor.
• Fortalecer el ahorro: incluso con montos pequeños, la constancia se convierte en la clave para tener un respaldo frente a imprevistos o proyectos personales.
• Generar ingresos adicionales: trabajos flexibles, proyectos independientes y la venta de artículos en desuso se consolidan como opciones para complementar el ingreso principal.
• Tomar decisiones informadas: comparar productos financieros, planificar antes de comprometer recursos y valorar la asesoría tanto como el precio.
• Reducir la ansiedad financiera: tener claridad y opciones sobre el dinero impacta directamente en el bienestar emocional.
Ana Jiménez, Country Manager de GoTrendier, afirmó que “el cambio más importante no está en cuánto dinero se tiene, sino en cómo se toman las decisiones financieras. Vemos personas que buscan equilibrio, no extremos, y que entienden que mejorar sus finanzas es un proceso, no un resultado inmediato”.
De cara a 2026, los propósitos financieros dejan de ser promesas de enero y se convierten en hábitos sostenibles. Controlar, ahorrar, generar ingresos y decidir con información ya no son metas aisladas, sino parte de una estrategia integral para construir estabilidad en un entorno económico cambiante.
