
Apartadó, febrero 5 de 2026. La región de Urabá atraviesa una de las peores emergencias hidrometeorológicas de su historia. Según la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), las precipitaciones registradas entre el 1 de enero y el 4 de febrero han triplicado los promedios históricos de los últimos 5 años, generando graves afectaciones en más de 1.200 hectáreas de cultivo de banano y comprometiendo la infraestructura productiva.
Los reportes de la Red Agroclimática de Augura confirman rupturas en el río Carepa y el río Grande, además de niveles extraordinarios en el río León, que se encuentra 1,10 metros por encima de su cota normal.
Plantaciones inundadas
Esta situación ha provocado represamientos que impiden el drenaje natural de las aguas, dejando las plantaciones bajo inundación por más de 96 horas, lo que ocasionará la pérdida total de los cultivares.
El panorama se agrava por un fenómeno marítimo: una marea alta de 95 centímetros, sumada a fuertes vientos, que actúa como un “tapón hidráulico” y bloquea el desembocamiento de los ríos hacia el mar. Esto ha paralizado actividades esenciales como la aspersión aérea, indispensable para el control fitosanitario del banano.
Ante la magnitud de la crisis, Augura hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional para que habilite líneas de crédito de fomento y emergencia, con el fin de garantizar la recuperación de los predios afectados y evitar un impacto irreversible en la economía y el empleo de Urabá.
Aunque los pronósticos climáticos sugieren ventanas de buen tiempo en el corto plazo, la posibilidad de un nuevo frente frío mantiene la alerta en la región. El gremio insiste en que la intervención estatal es vital para proteger la estabilidad de uno de los sectores agrícolas más importantes del país.
