
Bogotá, febrero 6 de 2026. La producción de café en Colombia registró una fuerte contracción en enero de 2026 como consecuencia de los rezagos climáticos acumulados sobre los cultivos.
De acuerdo con el más reciente comunicado del sector cafetero, la cosecha del primer mes del año fue de 893.000 sacos de 60 kilogramos, lo que representa una disminución de 34% frente a los 1,36 millones de sacos producidos en enero de 2025.
La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) explicó que este resultado se enmarca en un entorno de presión climática persistente, similar al observado al cierre de 2025, lo que evidencia la alta sensibilidad del cultivo frente a choques meteorológicos.
Crecieron las exportaciones
Pese a la caída productiva, el balance externo del sector mostró un desempeño positivo durante el año pasado. Según cifras destacadas por el DANE, las exportaciones de café en 2025 crecieron 70,6% y representaron el 38% del total de las exportaciones agropecuarias del país. Este comportamiento tuvo un impacto económico estimado en $20 billones en 23 regiones cafeteras.
En los últimos 12 meses, Colombia exportó 12.895.000 sacos de café, frente a 12.539.000 sacos del periodo anterior, lo que equivale a un crecimiento anual de 3%.
En materia de inventarios, el reporte señala que en enero de 2026 se ubicaron en 1.102.000 sacos, una leve reducción frente a los 1.180.000 sacos registrados en diciembre de 2025. Este nivel refleja un mercado que enfrenta menores volúmenes disponibles en un contexto de volatilidad climática e internacional.
Impacto del clima
La Federación reiteró que el comportamiento reciente confirma la vulnerabilidad estructural del sector cafetero ante los fenómenos climáticos y la incertidumbre de los mercados globales.
En este escenario, el Fondo de Estabilización de Precios del Café (FEPC) continúa siendo una herramienta clave para proteger el ingreso de las familias productoras y amortiguar los efectos de la volatilidad sobre la rentabilidad del cultivo.
El gremio insistió en la necesidad de mantener y fortalecer los mecanismos de apoyo al productor, especialmente en un momento en el que la reducción en la producción coincide con mayores riesgos asociados al clima y con un entorno internacional cambiante.
Aunque el desempeño exportador sigue siendo un pilar para la economía cafetera, la caída registrada en enero plantea retos para la oferta en los próximos meses y obliga a reforzar las estrategias de adaptación productiva y sostenibilidad del sector.
