
Bogotá, junio 1 de 2026. El reloj corre hacia el 21 de junio de 2026. Tras los sorprendentes resultados de la primera vuelta, la recta final por la presidencia de Colombia se disputa en un terreno económico minado por desequilibrios estructurales.
De acuerdo con el informe semanal número 1705 de ANIF, articulado con la iniciativa Colombia Progresa 2630, la próxima administración se enfrentará a la urgente tarea de estabilizar las finanzas públicas en medio de un déficit fiscal crítico, un sistema de salud con problemas severos de solvencia y un riesgo inminente de desabastecimiento energético debido a choques climáticos proyectados para el segundo semestre del año.
La herencia de un panorama complejo
Frente a esto, ANIF estima necesario realizar un ajuste fiscal equivalente a 3 puntos del PIB, combinando racionalización del gasto y fortalecimiento del recaudo. Sin embargo, las fórmulas propuestas por Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda trazan dos rumbos diametralmente opuestos para el tejido empresarial y social del país.
El choque de trenes en las propuestas sectoriales
El estudio de ANIF desglosa el debate en cinco frentes de atención prioritaria:
- 1. Política Fiscal y Finanzas Públicas: De la Espriella enfoca su estrategia en el recorte del gasto de funcionamiento del Estado, la fusión de entidades administrativas, el estricto cumplimiento de la Regla Fiscal con mayores dientes para el CARF y la reducción de impuestos a corporaciones para incentivar la inversión privada. Cepeda, en contraste, apuesta por la “Austeridad Republicana” en gastos estatales para redirigirlos a la inversión social, financiando esta expansión mediante un esquema de progresividad tributaria que grave a las grandes fortunas y elimine exenciones a las megacorporaciones.
- 2. Sistema de Salud: El programa de De la Espriella defiende la permanencia del esquema de aseguramiento de las EPS, proponiendo auditorías financieras estrictas para sanear deudas sin desmantelar el modelo mixto. Por su parte, Cepeda busca profundizar las reformas de la administración actual, eliminando por completo la intermediación financiera de las EPS y priorizando los giros directos de recursos a la red hospitalaria pública, con un enfoque agresivo en zonas rurales.
- 3. Energía y Extractivismo: Este es quizás el punto de mayor fricción. De la Espriella defiende la continuidad de la exploración de hidrocarburos como principal sustento fiscal de la nación, respaldando abiertamente la implementación del fracking e incentivando las subastas de confiabilidad energética. Cepeda plantea una transición energética acelerada: prohíbe el fracking, veta nuevos megaproyectos extractivos de largo aliento y centra sus esfuerzos en subastas de energías limpias y la electrificación del transporte.
- 4. Infraestructura: Mientras el candidato de centroderecha (De la Espriella) confía el cierre de la brecha vial a la expansión y desregulación de las Alianzas Público-Privadas (APP), el candidato de izquierda (Cepeda) prioriza la conectividad del campo mediante el plan “Vías para la Paz”, delegando la ejecución contractual y los recursos directamente en organizaciones comunitarias y Juntas de Acción Comunal.
- 5. Empleo y Formalización: Con una informalidad estructural superior al 55%, De la Espriella le apuesta al mercado formal bajando las cargas impositivas a los empleadores e impulsando rutas de empleo en habilidades digitales. Cepeda liga la competitividad directamente al brazo del Estado bajo la premisa de que “el mercado por sí solo no genera inclusión”; propone expandir los derechos laborales vigentes y lanzar el programa “Te pagamos por estudiar” mediante transferencias monetarias a estudiantes.
