
Bogotá, marzo 4 de 2026. El equipo de investigaciones económicas de ANIF, liderado por José Ignacio López, publicó hoy un análisis sobre las repercusiones locales de la escalada bélica en Medio Oriente.
El informe “Turbulencia en Medio Oriente, repercusiones en Colombia” señala que el conflicto está reconfigurando el panorama energético y fiscal del país.
El riesgo en el Estrecho de Ormuz
La principal amenaza para la estabilidad de precios radica en la posible parálisis del Estrecho de Ormuz.
Según ANIF, este paso es un “punto crítico” para la energía global, pues por allí circula el 20% de la oferta mundial de crudo y el 15% del gas natural licuado. Los ataques contra Irán y las respuestas del régimen islámico han elevado la incertidumbre sobre la continuidad del flujo naviero en la zona.
Impacto en los combustibles y el FEPC
Para Colombia, el repunte del precio del Brent (referencia para nuestra economía) trae consecuencias inmediatas en la política de precios de los combustibles:
- Cierre de brecha: El diferencial entre el precio interno y el internacional de la gasolina se ha reducido a $1.382.
- Fin de las rebajas: ANIF sostiene que este nuevo escenario limita drásticamente la capacidad del Gobierno para continuar con la senda de recortes en el precio de la gasolina corriente.
- Presión fiscal: Un petróleo persistentemente alto podría disminuir o reversar el superávit acumulado en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), obligando al Estado a destinar recursos que podrían ir a inversión social para cubrir el subsidio implícito.
Escenarios futuros
El centro de pensamiento plantea que una desescalada aliviaría las presiones, pero el escenario actual sugiere un posible recrudecimiento.
De mantenerse la volatilidad, la inflación en Colombia podría verse afectada por los costos de transporte y energía, dificultando la tarea del Banco de la República de bajar las tasas de interés.
