
Medellín, mayo 20 de 2026. La seguridad energética de Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos en la última década. Katrine Simancas, directora de Energía y Gas de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), ha advertido sobre una “alta incertidumbre” y un riesgo de racionamiento que hoy se percibe “más latente que antes”.
Según la directiva, la confluencia de factores climáticos, retrasos en infraestructura y una crisis de abastecimiento de gas natural han configurado un escenario de vulnerabilidad para el país.
La “energía en firme” bajo presión
A diferencia de episodios anteriores del Fenómeno del Niño, el país enfrenta hoy un déficit de “energía en firme”. Simancas señala que, si bien el sistema está abasteciendo la demanda actual, se ha perdido la “holgura” necesaria para sortear eventos climáticos extremos.
Los proyectos de generación y las líneas de transmisión no han entrado en operación en los tiempos previstos, lo que deja al sistema sin el respaldo estructural suficiente para atender picos de demanda.
De hecho, los datos de mayo de 2026 ya muestran una señal de alerta: la demanda de energía creció un 8% respecto al mismo mes del año anterior, una cifra que supera con creces el crecimiento económico proyectado y que presiona la oferta disponible.
El Niño: Una amenaza severa e inminente
Las proyecciones climáticas agravan el panorama. Según Andesco, la probabilidad de que el Fenómeno del Niño sea severo o muy severo supera el 60% para los últimos meses de este año, y alcanza un 80% para el último trimestre.
La inminencia de este evento, con una probabilidad de ocurrencia del 98%, incrementará las temperaturas y, por ende, la demanda de energía en los hogares e industrias, en un momento donde la capacidad de respuesta es limitada.
El gas natural y el “apagón financiero”
El sector eléctrico colombiano depende críticamente del gas natural para el funcionamiento de las plantas térmicas de respaldo. Sin embargo, el país ha perdido su autoabastecimiento, lo que obliga a importar gas en un contexto geopolítico complejo que encarece los precios.
A esto se suma una preocupación financiera: la deuda acumulada con las plantas térmicas pone en riesgo su flujo de caja.
Si estas empresas no reciben los pagos pendientes, no tendrán la liquidez necesaria para adquirir el combustible (Gas Natural Licuado – GNL) indispensable para generar energía cuando las hidroeléctricas bajen su nivel por la sequía.
Crítica a las políticas de abastecimiento
Simancas fue enfática al señalar que se han dejado de tomar decisiones estructurales, como la suscripción de nuevos contratos de exploración y explotación de gas.
Asimismo, mencionó que la “estigmatización de los agentes del mercado” y la incertidumbre en las señales de inversión han frenado la llegada de proyectos vitales de energía eléctrica y transición.
Para Andesco, la solución requiere un portafolio diversificado que no “satanice” las térmicas, impulse las renovables no convencionales a gran escala y fomente la eficiencia energética mediante tecnología e inteligencia artificial.
