
Bogotá, mayo 20 de 2026. Colombia atraviesa una problemática fiscal calificada como “seria y real”, que exige medidas de choque inmediatas para evitar una crisis de proporciones sistémicas.
Con un déficit fiscal proyectado cercano al 7% para este año —una cifra que no se observa en otros países de la región—, los expertos advierten que el margen de maniobra es mínimo y que el grueso del ajuste debe recaer en una reducción drástica del gasto público.
El peso de la deuda sobre el ciudadano
Un informe de ANIF señala que el endeudamiento desproporcionado del Gobierno Nacional no es solo una cifra macroeconómica; tiene un impacto directo en el bolsillo de los colombianos. Actualmente, las altas tasas que paga el Estado para financiarse se transmiten a empresarios y ciudadanos, encareciendo el crédito.
Este fenómeno genera un “desplazamiento” de recursos: los inversionistas prefieren la rentabilidad segura de la deuda pública sobre el emprendimiento, lo que frena el crecimiento y la generación de empleo de calidad.
Los riesgos de no corregir el rumbo incluyen escenarios de hiperinflación, similares al caso de Brasil en 1982 donde los precios se duplicaron, o el incumplimiento en pagos esenciales como pensiones, salarios de maestros y suministro de medicamentos.
El “frenazo” propuesto para el 8 de agosto
Para revertir esta tendencia, ANIF plantea medidas de austeridad que deberían ejecutarse desde el primer día de un nuevo mandato. Entre las propuestas destacan:
- Recorte del 30% en el presupuesto de inversión: Específicamente en rubros de “apoyo burocrático” que no se traducen en obras concretas.
- Congelación de nómina: Eliminación de vacantes no ocupadas y austeridad en funcionamiento.
- Señales sectoriales: Reactivación de la inversión en los sectores petrolero y de carbón para aumentar el recaudo tributario.
- Sinceramiento de deudas: Plan de pagos para los saldos pendientes en salud, infraestructura y energía.
Choques externos: El Niño y el Salario Mínimo
La situación se ve agravada por el fenómeno de “estanflación” (más inflación y menos crecimiento). El Fenómeno del Niño podría elevar el costo de la energía y los alimentos entre un 13% y 18%, llevando la inflación a niveles cercanos al 7% y obligando a mantener las tasas de interés altas por más tiempo.
Por otro lado, el incremento del salario mínimo ya manifiesta efectos negativos: ha generado un choque inflacionario en el rubro de servicios y ha “descuadrado” las cuentas de Colpensiones. En sectores como el floricultor, la combinación de altos costos laborales y la apreciación del peso amenaza la formalidad y la competitividad exportadora.
Gestión de deuda: ¿Mejor estrategia o más riesgo?
Aunque el Gobierno ha celebrado el cambio de deuda externa por interna (pesos), persiste la preocupación por el nivel total de endeudamiento y la estrategia de corto plazo.
Las tasas de interés para los Títulos de Tesorería (TES) a 7 y 10 años ya han cruzado el umbral del 15%, lo que refleja la enorme presión sobre el mercado local.
